Preguntas y respuestas sobre el camino de Santiago

Antes de empezar el camino di varias vueltas a la idea de cómo enfocar este artículo. Mi perspectiva sobre casi todo lo que me importa ha cambiado tanto después de hacerlo que… voy a redactarlo de la manera que a mí me hubiese gustado leer un artículo como este. Preguntas y respuestas.

Espero ofrecer la visión más noble y cercana a lo que algunos llaman peregrinación, otros reto, otros camino y algunos, lo llamamos viaje. Será largo, he estado varios días andando, algunos en la más absoluta soledad y mi cabeza arde de cosas que creo que tengo que contaros a vosotros, personas sabias que estáis llegando a los 30 leyendo el único blog que realmente mola. Os amo.

¿El camino acaba en Santiago?

No necesariamente. Pero es obvio que si no llegas a Santiago, te quedas a medias. Es la gracia del asunto.

Los que saben del tema dicen que lo realmente importante es llegar a Finisterre. Es otra tirada, 4 o 5 días dependiendo lo “vivo” que te sientas.

La pregunta debería ser ¿Dónde comienza el camino? Lo menos que puedes hacer es comerte los cientoypico kilómetros que marca el “estándar” para que te den la compostelana.  A partir de ahí dependiendo los días que tengas libres en el curro, la pasta y cómo de reto suponga esto para ti empiezas más cerca o más lejos. Conocí gente que llevaba varios meses andando, ellos fueron mis héroes y de quienes aprendí casi todo lo importante para seguir adelante.

El camino realmente comienza un poco el día que decides hacerlo.

¿Se debe hacer sólo o en compañía?

Tus pies van a dolerte y vas a oler mal. Tener hambre, tener frío y tener calor. No todos somos igual de misericordiosos con los demás como con nosotros mismos y menos aun cuando nos hace falta una ducha. Si eliges a alguien (u os elegís mutuamente) sed plenamente conscientes que parte de vuestra paciencia se pondrá en jaque en algún momento. Si eso no es un problema disfrutaréis y mucho la experiencia.

Yo lo empecé sólo, no por nada en particular, quería empezarlo sólo. Pienso que fue una buena decisión. Conocí a gente por el camino, pero cuando sentía que quería volver a estar sólo simplemente, empezaba una etapa por mi cuenta.

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Amaneciendo en O Pedrouzo

¿Qué tipo de gente voy a encontrarme?

Tuve extensas conversaciones antes de comenzar la peregrinación. Todo el mundo me daba una visión absolutamente apasionada pero absolutamente diferente de lo que para el/ella había supuesto la historia. No pude sacar ni una conclusión fiable sobre el tipo de personas que iba a encontrar.

Mi grupo fuerte (el pelotón) lo componía un politólogo metido a genio de las relaciones humanas, escorpio, en torno a los 40. Un profesor de primaria italiano que había hecho el camino por tercera vez y rondaba los 50, gran sabio con chancletas. También estaban  dos recién licenciadas en psicología y educación especial, géminis y cáncer, extremeñas que se habían animado a hacerlo juntas. Formábamos un buen equipo.

A parte de ellos conocí a dos vigueses con algo de prisa pero mucho buen rollo, un francés que había hecho la ruta 9 veces y era una especie de “gurú” del camino con polo de Ralph Lauren, dos gemelas holandesas y un hombre que recorría el camino con un altavoz de cantos gregorianos, intentó hacerme participé del decrecionismo pero nuestro recorrido juntos no duró demasiado.

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Parada en boxes
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Cualquier día en Pozas digo… ¡Arzúa!

Conocí también a dos bilbaínas muy alegres tras la supercopa con las que hice una etapa entera y hablamos hasta del milenarismo. un hombre que se está recorriendo Europa a pata, unos valencianos que mezclaban la farra con el recorrido, un señor con gafas ahumadas que sólo observaba y seguro que me dejo a algún crack.

La respuesta por tanto a la pregunta es. Ni puñetera idea. Allí está, básicamente, todo el mundo. Ejecutivos con ganas de ver naturaleza, fans de cristo, humoristas con algo de tiempo libre y parejas de ancianos celebrando as vodas de ouro. Monjas por supuesto y seguramente te cruces a algún naturista.

Se trata de un pelotón ciudadano donde se avanza a través de la confianza que ofrecen unas líneas amarillas y, aparentemente, no se genera ningún tipo de problema en vía pública. Todos se ayudan, se comprenden, se apoyan y comparten su agua. Sólo les une el destino.

Vas a encontrarte a la gente que quieras y compartirás el camino con quien te apetezca.

Cuando estés bajando a Santiago, mejor aún, cuando estés en elkiosko del Monte do Gozo entenderás que la gente que está ahí, en ese instante, es tu familia.

¿Se debe hacer andando o en bicicleta?

Bajo mi punto de vista, hacerlo en bicicleta es perderse muchas cosas. Ahora bien, entiendo que haya gente que le guste hacerlo en bicicleta. Y seguro que les parece igual de genial.

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No se que comen las vacas gallegas, pero son otro rollo

 ¿Qué llevo en la mochila?

Apunta. Un chubasquero, unas chancletas, unas deportivas/botas con las que te sientas cómodo y sepas que no te van a dejar tirado, una toalla de esas de microfibra, dos camisetas, un pantalón corto, 3 o 4 pares de calcetines y dos calzoncillos (que intentarás lavar regularmente)  Lleva algo de abrigo si eres muy friolero (algo que abrigue y no pese) vaselina para los pies y un neceser con lo justo. Lleva algo de botiquín, te va a hacer falta si no para ti para otros e intenta tener siempre algo de efectivo a mano. Por último, lleva un saco y algo para no escuchar ronquidos. Con eso tendrías lo básico y podrías aguantar sin problemas. Yo metí algo más, puse botas de monte y unos pantalones largos. Las botas me sobraron, y pesaban.

Sea lo que sea lleva la mochila tú, que no te la lleven.

¿Se descansa en los albergues?

Pues sí. Normalmente después de 20 kilómetros tu cuerpo quiere echarse un sueñecito.  En los albergues hay gente que ronca, gente que chista a los que roncan y gente que le pide que se calle al que chista a los que roncan. No es que sea un problema pero está bien que sepas que eso existe. También, sobre todo a partir de Melide (donde se unen todos los diferentes caminos) las cuadrillas de chavales puede que alteren un poco el ambiente, pero bueno… nada fuera de lo normal.

Llévate tapones de oídos si la falta de sueño afecta a tu humor e intenta relajar los músculos antes de meterte a la cama para evitar subidas de bola nocturnas. Dormirás, seguro.

¿Cuánto dinero me hace falta?

Depende un poco de cómo quieras vivir el viaje. En mi caso particular hice todo el recorrido por unos 200€. Las noches en los albergues privados cuestan 10€ de media (en los públicos 7€). En nuestro caso hicimos alguna que otra cena en pulperías y comimos churrasco, si a eso le sumas las cañas de después de la etapa, el bocata que te meterás a mitad de camino etc… es más o menos lo que te recomiendo tener en mente.

IMG-20150817-WA0035Se puede hacer por menos pero parte del viaje será lo que vivas en los pueblos y en las tabernas. El olor de las pulperías, el sabor del Ribeiro o la sobremesa de un “menú peregrino” con crema de orujo serán esas pequeñas cosas por las que merece la pena estar vivo. Realmente recomendable disfrutar la extensa y sabrosa gastronomía gallega preparada por lugareños.

¿Hay que estar preparado físicamente?

Si alguien está pensando que está preparado para hacer el camino de Santiago, posiblemente, esté equivocado. No importan las patxangas en el barrio, los dos días al gym a la semana o que de pequeño hicieses natación. El camino de Santiago es andar 6 horas al día por caminos de montaña, sin dormir muy bien, con 7 kilos en la espalda (de media) ampollas en los pies y una meteorología muy graciosa. Esto le pasa factura al cuerpo, puede reavivar una vieja lesión o poner al aire debilidades físicas (¡y mentales!) que desconoces. A mí me dolieron muchísimo las rodillas y los dedos del pie, literalmente, ardían.

Es duro ver en los ojos de una compañera de camino la frustración de haber llegado hasta cierto punto y sentir que su cuerpo ha dicho directamente, no puedo más. Esto, le pasa a más de uno.

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Momento “casero” de enfermería en un albergue

Por supuesto no hace falta estar como un triatleta para hacer el camino, ni siquiera llevar una alimentación “especial”. Basta con que cada uno conozca su cuerpo y le exija sabiendo en todo momento, cúanto le queda. Un mes antes recomiendo que cada uno “ruede” su cuerpo, sobre todo las piernas, para evitar sustos.

¿Hay que reservar en los albergues?

Al menos el primero sí. Tuve un problema con los autobuses y en vez de comenzar en Piedrafita do Cebreiro (Camino francés) tuve que empezar desde Lugo.  La ruta que hice finalmente ni siquiera la había “mirado por encima” en Internet. Llegué a las tres de la tarde y empecé a caminar alegremente convencido de que iba a encontrar el albergue perfecto en algún un punto del camino, hacía sol y yo sólo tenía que seguir las líneas amarillas. Me empecé a asustar a las 09:30 de la noche.

Recorrí el “camino primitivo”, por lo que comentan los que saben un poco más jodido e introspectivo que mi ruta original. La primera noche tuve que dormir en una casa de una aldea cerca de Ferreira gracias a la amabilidad de una familia gallega que me dejó su sofá cuando, a las 11 de la noche, un peregrino aparecía en su casa calado de arriba abajo después de perderse por tercera vez en el mismo bosque mientras llovía. Me alegro que no respondiesen como hubiese hecho yo con ese señor que aparece vestido de negro una noche lluviosa y me ofreciesen leche con galletas y un sofá para pasar la noche. Un poco antes habían llamado a los albergues a tres kilómetros a los que me comprometí  a llegar si conseguía confirmar una plaza por teléfono. Estaban llenos.

Recomiendo que al menos la primera etapa la tengas definida y asegurado el hospedaje, los albergues se llenan  dependiendo dónde estés… puede que tengas que andar un par de kilómetros para encontrar otra alternativa.

A partir de ahí puedes hacer lo que quieras pero te recomiendo tener datos en el móvil o personas alrededor que sepan, más o menos, donde van. Mucha gente improvisa el camino, a mí me parece la mejor opción. Hay varios caminos, y los albergues no están estratrégicamente distribuidos en algunas etapas. Cuidado con el exceso de confianza.

¿Es una experiencia religiosa? Feat. Enrique Iglesias

Pues mira, no sé qué decirte. He odiado mucho al maldito apóstol desde el segundo día de camino, pero al final le he acabado cogiendo hasta cariño. Para mí no ha sido religioso porque, simplemente, no creo en Dios. Pero sí reconozco que algún tipo de cosa se revolvió en mí cuando me tumbé en la plaza del Obradoiro a observar la catedral. Por el camino en sólo 5 días había vivido muchas experiencias, conocido a mucha gente y pensado en casi todo, cuando llegas… algo cambia en ti pero cada uno lo asimila a su manera.

Alto del Monto do Gozo
Alto del Monto do Gozo

Lo veo más una experiencia personal que una “experiencia religiosa”. Hay curas, como en todas partes. Verás grupos de misioneros que reparten agua, te cuentan su punto de vista sobre la vida o que quieren que les acompañes a algún ritual/rezo de cualquier tipo.

Serás libre de seguirles o no el rollo.

¿Repetir la experiencia?

Sí, seguro. Conocí a mucha gente que lo estaba haciendo por segunda, tercera o cuarta vez. El camino, al parecer, es
siempre diferente. Puedes elegir diferentes rutas e incluso, añadir algunas etapas más. Es posiblemente una de las alternativas culturales/naturales/deportivas más completas que tenemos en España y el enriquecimiento personal que ha supuesto hace que mi cabeza ya esté pensando en cómo será la próxima vez. Los veteranos del camino, mientras pasean por Santiago  tienen la misma felicidad en la cara que los novatos, eso quiere decir algo.

 

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