Vivir con una enfermera

Según Wikipedia, espacio recurrente en mis investigaciones y lugar al que os recomiendo hacer donaciones de vez en cuando, la enfermería nace en 1859 cuando una tal Florence Nightingale publica el libro “Notas de Enfermería” un volumen que sentaría las bases de la profesión. Qué raro… un libro.

La mejor manera que se me ocurre de describir la profesión es esta: Personas cuidando personas Eso incluye no sólo la atención, sino también la prevención y la adecuación del entorno para optimizar al máximo el estado del paciente. Una tarea, sin lugar a dudas, heroica.

La industria del porno ha sido inteligente y ha convertido esta actitud tan “cariñosa” en la fantasía sexual de muchos individuos de mi especie ¿Lo peor? Ellas lo saben. Al parecer es bastante habitual que cuando las enfermeras hacen pública su profesión se genere algún tipo de situación cómica, sobre todo si van en grupo.

Hoy vengo a hablar de un mundo un poco más allá, de las aventuras y situaciones cotidianas que me ocurren desde que vivo con una enfermera. Es, por decirlo de alguna manera… un homenaje. Cada uno tiene su lugar en el mundo y el vuestro es VITAL.

Estas son algunas de las cosas que tiene vivir con una enfermera, un saludo si estáis leyendo desde el control.

Se acabó ir al médico

¿Anginas? ¿Lepra? ¿Fiebre del heno?… ellas saben lo que hay que hacer. Es más, a partir de ese momento pierdes cualquier galón que te quede y pasas a estar bajo su tutela. Le oirás hablar en voz alta sobre asuntos que combinan las palabras Amoxicilina y laringe, te tocará la frente, apretará tu estómago y te mirará con cara de “No me gusta hacer horas extra” Pensarás que va al baño a por las radiografías pero no… saldrá pitando porque la compañera que le da el parte necesita salir un poco antes. Muy profesional todo.

No te confíes, cuando estés a punto de bendecir tu suerte será momento de revisar la evolución. La enfermedad tiene que mostrar signos de recuperación. Estar en cama no es bueno a no ser que lo haya dicho el médico, muévete, come, caga… es importante recuperar la normalidad cuanto antes. El cuerpo tiene que aprender a desarrollar sus propios anticuerpos…

Por favor, que alguien me devuelva a la cama.

vivir con una enfermera

Tarifa plana de cine gore

He visto rajar un ano para sacar un calabacín gigante, partos naturales, amputaciones imposibles,  dislocaciones New Age. Que cada uno haga lo que quiera pero joder, algunas cosas tienen que doler mucho.

Entrar en el salón un sábado por la mañana con el café y en zapatillas puede convertirse en una experiencia de riesgo. En la pantalla de un iPad con alta resolución observas la imagen de una boca con un hongo gigante amarillo del que emana sangre. Tu estómago ha comenzado su propia aventura. Me alegré de trabajar con Excel a partir de ese día.

Entenderás mejor las series de televisión

Son las 11, ya has cenado y el cojín se te está acomodando debajo de la rabadilla. La luz es tenue y tú vas dejando que la noche te haga suyo. En eso estás cuando de repente alguien grita:

  • ¡¡¿Intubado y hablando?!!

En realidad no está hablando contigo pero (una vez te recuperas del susto) prestas atención porque temes estar perdiéndote algo importante. Nada que temer, los guionistas han metido la pata… la trama sigue siendo igual de mala.

Debe haber muchas pifias en las series cuando aparecen hospitales, ver una como CSI puede ser intenso… aunque te estés quedando dormido.

El Propofol hace amigos

Habitualmente utilizado en aquellas intervenciones donde no hace falta cirugía general, el Propofol es algo parecido a un viaje psicotrópico pagado por la seguridad social. Se administra por vía intravenosa y sirve para dormirte cuando te van a operar.

Según cuenta la leyenda, este producto provoca sueños muy intensos que llevan al convaleciente a ofrecer todo tipo de reflexiones en el post operatorio sobre temas como la vida, el origen del universo o el amor. Acompañado en algunas ocasiones de poderosas erecciones. Más de un familiar se ha sentido avergonzado por el estimulado optimismo de quien acaba de salir de un quirófano y parece que vuelve de un templo budista. Quiero probar eso.

Coincidir con el horario de una enfermera

De lunes a viernes se trabaja, el sábado uno se reconcilia consigo mismo y el domingo descansa, día del señor. En una situación normal aprovecharemos el sábado para eso que llamamos “asuntos personales”

Si una enfermera entra en tu vida la cosa cambia un poco.  Organízate para aprovechar la noche del Jueves y la mañana del Domingo. El Miércoles que viene (siempre y cuando no le pidan cambiar algún turno) podrás ir a dar un paseo o arreglar la librería de casa. Dentro de 4 semanas podrá pedir 3 días libres (que le deben de cuando dobló en Marzo) además del sábado que le corresponde, este sí, por contrato.

Es una maniobra de riesgo tener una vida “normal” con un contrato “normal” y encajar con el horario y contratos de una enfermera. Aunque claro… ellas están salvando vidas, tienen prioridad.

Serás un yonki de farmacia

Narcóticos, antibióticos, analgésicos… ¡¿Diazepam?! Supongo que por defecto profesional los botiquines de las enfermeras suelen ser de apocalipsis zombie. Barra libre de esparadrapo y otra serie de artilugios y productos que te harán rememorar los años del Alfanova.

Enfermera con botiquín

Cuidado. Las farmacéuticas se lucran con el recién adquirido entusiasmo sanitario de los que vivimos con enfermeras. Ahora identifico claramente dónde se encuentra mi laringe y sé que lo que tengo no son anginas. Me voy a comprar Augmentine, que es lo que yo necesito para mi Escarlatina. Lo sé.

La profesión más optimista

En su día a día mueren personas. Otros sufren dolencias horribles o van perdiendo facultades de manera irreversible. A diario hablan con personas en situaciones muy trágicas o que acaban de perder a un familiar. Es parte de su trabajo.

Mantener el tipo, no perder los papeles y ser profesional en este tipo de circunstancias es una tarea titánica. Los médicos son importantísimos, claro, pero el trabajo de enfermeras, auxiliares y celadores es imprescindible para la buena marcha de un hospital.

Pensad en un día malo en el curro, desconectar no debe ser tarea fácil. Volver a la rutina después de cambiarte en una taquilla con las manos llenas de sangre debe ser duro, aunque todas las que conozco lo hacen a la perfección, son profesionales llenas de optimismo, eso, es sexy.

Las abejas obreras de la sanidad.

Pocas profesiones mantienen espíritu de clase. Cuando se acabaron los astilleros y todo fue liberalismo económico empezó a imperar el “Todos contra todos” sino mira el TTIP.

Las enfermeras son plenamente conscientes de su tarea y las consecuencias que acarrearía una mala ejecución de su trabajo. Consecuencias no para ellas, sino para los demás. Son las abejas que llenan de dulzura el panal del hospital y las verás siempre zumbando por los pasillos.

De tanta implicación profesional surge el deber de defender el gremio. Son un ejemplo de compromiso, empatizan no sólo con los pacientes (clientes al fin y al cabo) sino que lo hacen también con el equipo. Es un sector donde la competitividad está muy mal vista, algo más que aprender.

Aún no lo sabes pero nunca te has lavado bien las manos

Todas las profesiones tienen sus pequeños hitos académicos. El lavado de manos quirúrgico es de primero de enfermería. Ese tipo de cosas que uno aprende cuando es joven (claro, el cerebro tiene mucha más plasticidad) y le marcan un antes y un después en su carrera profesional.

Sigue los pasos de manera correcta y podrás meter las manos donde más te apetezca 100% libres de bacterias, supongo que ya sabes que las manos llevan un montón de bacterias ¿No?

Cómo hacer un RCP

¿Qué teme una enfermera? En el caso de Susana que le dé una parada cardio respiratoria (a.k.a PCR) en la calle un martes cualquiera y yo no sepa reanimarla. Os voy a dar una clase rápida de RCP (Reanimación Cardio Pulmonar… lo de las pelis)

Susana lo define tal que así:

  • Una maniobra super sencilla que debería saber todo el mundo y que salva vidas.

En el centro del pecho, a la altura del corazón (según expertos, a dos dedos del apéndice xifoides) encontramos el punto tántrico del masaje cardíaco. ¡Ojo cuidao! Si aprietas en el sitio que no es (o muy fuerte) te cargas una costilla tranquilamente.

Al parecer, para una correcta práctica de esta técnica se puede utilizar la canción de Los del río, la que bailó Bill Clinton, no pienso decir el nombre. Siguiendo el ritmo de esta canción durante 30 compresiones, después pasamos a insuflar aire dos veces por la boca del muñeco. Que se llenen bien los pulmones al bicho ¡y otra ronda!

Antes de realizar una RCP, aseguraros que el sujeto se encuentra en posición horizontal y con las vías respiratorias despejadas. Hasta aquí el Briconsejo de hoy.

Ponga una enfermera en su vida

Las profesionales de este sector que he ido conociendo tienen un desarrollado instinto por ayudar a los demás. Es lógico, a todos nos cuesta desconectar del trabajo. Ahora bien, jamás cometas el error de pensar que son “cuidadoras patológicas” No les gusta ni un pelo ese concepto.

Por último, dar las gracias:

A ese paciente pasea con el culo al aire por el pasillo, a los médicos que llegan en el cambio de turno, a los familiares que piensan que las enfermeras saben arreglar televisores, a los compañeros que se comen la merienda del office y a los que guardan lo que no se comen los enfermos, sois geniales.

Nos vemos en el cambio de turno.

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