Zamora no se ganó en una hora

 

Bella panorámica de Zamora

Bella panorámica de Zamora

Zamora es una de las grandes desconocidas, que sin embargo tiene un encanto muy particular y decenas de rincones que descubrir.  Y es que Zamora no se ganó en una hora, así reza un viejo refrán castellano, y quien quiera conocerla necesitará mucho más que una hora. Si estás pensando en una escapada, te doy algunas razones.

Zamora histórico: un paseo de ochocientos años

Muy pocos saben que Zamora tiene el récord mundial de iglesias románicas reunidas en una misma ciudad, concretamente 23. De ahí que sea conocida, y con justicia, como “la ciudad del románico”. Sin lugar a duda, la gran joya de todo este legado es su Catedral, cuya espectacular cúpula gallonada se vislumbra desde una parte de la ciudad y le confiere una personalidad y una belleza únicas. No voy a ponerme a nombrar todas, pero diré que una de las más elegantes es la iglesia de Santa María Magdalena. La tradición dice que si encuentras al obispo labrado en su rosetón te casarás, aunque no sabemos si acertadamente.

El Castillo y las viejas murallas son los símbolos que mejor definen su historia. El Castillo se sitúa sobre una gran roca y sirvió de defensa a la ciudad. Tiene un mirador y está rodeado por unos inmensos jardines desde donde se pueden disfrutar de unas vistas magníficas a la vega del Duero. Los recintos amurallados han hecho ganarse a Zamora el calificativo de “la bien cercada”. Se construyeron para resistir la invasión árabe y hoy se conservan algunas partes y puertas de acceso, como la Puerta de Doña Urraca o la Puerta de Olivares.

Junto con este legado romancero conviven un amplio catálogo de edificios de corte modernista,  lo que convierte a Zamora en un caso más que insólito y la incluye en la Ruta Europea del Modernismo.  Muchos de ellos se aglutinan en torno a la calle Santa Clara, como el edificio El Casino o la Casa de Valentín Guerra.

Zamora, bocado a bocado

La gastronomía zamorana no es apta para estómagos delicados, pero sí para paladares exigentes. Suelen ser platos contundentes y elaborados con productos que provienen de la despensa de la agricultura y ganadería de la región.  Muy conocidos son los garbanzos de Fuentesaúco, la carne de Aliste, los habones de Sanabria o el queso  de oveja Denominación de Origen. Y, ¡ojo los aprensivos!, la casquería es muy típica: callos, lengua, morro, crestas y demás despojos de origen animal. En realidad, no se que está más rico si estos o el pan que se moja en las salsas que los acompañan.

No te vayas de la ciudad sin probar el “dos y pingada” (huevos fritos con jamón serrano y pan tostado), el arroz a la zamorana, el bacalao a la tranca o las sopas de ajo.

Si que quieres picar algo, ¡estás en la ciudad adecuada! Hay varias zonas de tapeo, pero la de Los Lobos es la más concurrida y conocida. De hecho, se dice que quien no ha comido sus pinchos morunos no ha visitado Zamora. Si vas, oirás seguro “¡dos que sí, uno que no!” para hacer referencia a la cantidad que quieres que piquen y la cantidad de los que no piquen. Los tiberios ( mejillones en salsa picante) o las patatas bravas y alioli son otras de las propuestas más exitosas con las que puedes darle un gustazo a tu paladar.

Dicen que quien no ha probado los pinchos morunos de Zamora no la ha visitado

Dicen que quien no ha probado los pinchos morunos de Zamora no la ha visitado

Al encuentro del Duero

Sería un pecado irse de Zamora sin dar un paseo por las orillas del Duero. Articula Castilla y León y a su paso por la ciudad la divide en dos. Son sus puentes los que se encargan de unirla y los que confieren a la ciudad un encanto particular. Los más famosos son el Puente de Piedra, construido en el siglo XII y encargado de unir el centro con los barrios que se encuentran en el otro margen, y el Puente de Hierro, cuyo diseño se inspira en la escuela de Eiffel.

La estampa más bonita se puede ver al atardecer, desde el margen izquierdo, presidida por la Catedral, por las antiguas murallas y por los ondeantes reflejos azules sobre el agua.

En la ribera del Duero también se encuentran las Aceñas de Olivares. Son un conjunto de molinos construidos en la Edad Media para la molienda del trigo. Están abiertos al público y puedes ver los rudimentos de la tecnología molinera o escuchar la fuerza del río.

Zamora-Puente de Piedra- Turismo

Puente de Piedra, uno de los más antiguos de Zamora

Una Semana Santa de Museo

La Semana Santa de Zamora, declarada de Interés Turístico Internacional,  es una de las más impresionantes de España, por su tono austero y tradicional y por la espiritualidad y el sentimiento con el que se vive.  En el Museo de Semana Santa, una de las señas de identidad de la ciudad, se guardan los pasos procesionales de las 17 cofradías que desfilan durante la Semana de Pasión. Los más antiguos son el Cristo Yacente, el Cristo de la Buena Muerte o el Cristo de las Injurias.

Procesión del Cristo de la Buena Muerte

Procesión del Cristo de la Buena Muerte

 

Plaza Mayor, escaparate de la ciudad

La Plaza Mayor es el mejor escaparate de la ciudad. Pide un café, siéntate en una de sus terrazas y disfruta de las  joyas arquitectónicas de diversos estilos que la integran. Prácticamente en el medio está la iglesia de San Juan Bautista, también conocida como San Juan de Puerta Nueva. Destaca por su gran rosetón con la cruz de Malta inscrita, porque en lo alto de la torre ondea el Peromato (la veleta más famosa de Zamora con silueta de caballero) y porque a la entrada se encuentra el castizo Merlú (el dúo escultórico de encapirotados con corneta y tambor más fotografiados de la ciudad) A un lado está el edificio del Ayuntamiento Viejo, de estilo renacentista y hoy sede de la policía local. Enfrente, la sede nueva, de estilo neoclásico. ¿ Se puede pedir más?

El Merlú es una de las esculturas más fotografiadas de Zamora.

El Merlú es una de las esculturas más fotografiadas de Zamora.

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