3 planteamientos erróneos frecuentes en marketing de contenidos.

¡Guau! Tenemos un blog. Ahora podremos contarle al mundo nuestra visión de las cosas, les enseñaremos a utilizar nuestro producto, haremos un vídeo viral y todos querrán ser nuestros amigos. Para el carro Vicente, que el niño se está volviendo loco. No vendes rosas sólo porque las tienes expuestas ¿verdad? Pues esto es igual. A continuación algunos errores frecuentes a la hora de montar un plan de contenido.

Escribimos, luego hacemos contenido.

No, no, no y 1000 veces no. A escribir te enseñan en el colegio, a contar historias aprendes por tu cuenta y con suerte, tienes el suficiente poco ego como para contarla sin parecer prepotente o peor aún, pesado.

Si alguien te dice que un post en un blog va a convertirte en referencia de tu sector es que piensa que eres un iluso. A algunas marcas les lleva 100 posts explicar que son los mejores, otros tardan 1000 artículos en desarrollar su idea y algunos… no utilizarán las palabras porque su mercado es evidentemente visual (aunque combinar ambas técnicas podría dar un resultado aún mejor, que por decirlo no quede)

Por lo tanto, no confundas formato con estrategia. Decide qué quieres contar y decide cómo. Después mide cómo eso afecta a tu negocio, claro.

Esto me va a ayudar a vender

Sí, eso está claro, sino no existirían los profesionales de esto, pero plantearlo así es erróneo.

Si volvemos a los principios de la historia, definíamos el marketing de contenidos como “crear y difundir contenido útil y relevante que seduzca a tus potenciales clientes incluso cuando estos no han manifestado ningún deseo de compra” quédate con esta frase, tatúatela o píntala en la pared de tu co-working. Pero intenta seguirla a rajatabla.

Una empresa que necesite marketing de contenidos estará preocupada por el coste, por la calidad o por no cometer errores y quedar mal delante de la competencia. Esa empresa es posible que llegue a este artículo. No ha manifestado ningún deseo de compra, por ahora.

Nosotros queremos vender contenido, normal. Escribimos sobre ello para explicar que sabemos hacerlo y que podríamos hacerlo muy bien. Preferimos trabajar con empresas que están dispuestos a convertirlo en un arma para liderar el mercado y que además, quieren hacerlo en HD. Nos documentamos sobre los temas que estamos especializados y no paramos de aprender. No somos los mejores, pero estamos dispuestos a serlo. Ese es el tipo de contenido que queremos mostrar a nuestros potenciales clientes. Ese es, en nuestra humilde opinión, el contenido que vende.

Requiere tiempo

¡Mucho! De hecho cualquier cosa que quieras hacer por encontrar clientes requerirá que inviertas tiempo. Es parte de película.

Existen varias alternativas si no quieres/puedes dedicarte a contar algo de manera periódica. Una de ellas es que dejes hablar a tu equipo. Es algo que hemos recomendado en otros artículos y que a nosotros nos funciona de maravilla. Los miembros de TW escriben periódicamente y eso atrae a más público potencial. Las categorías de amor, sexo y relatos son las que mejor funcionan… ¿Conclusión? Seríamos buenísimos escribiendo para una floristería o para un sexshop. La otra alternativa es contratar un redactor freelance. Por si no lo sabías, nosotros tenemos a los mejores.

Este artículo hubiese sido imposible sin la inspiración de una infografía en adveischool

¡buen jueves!

 

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