Juicers, los nuevos devotos de los batidos para adelgazar.

La ilusión de las dietas detox

Las dietas detox, o de dexintosicación, se han convertido en el último de lo último en regímenes alimenticios, primero entre las celebrities y luego entre el común de los mortales, cuyos seguidores se hacen llamar juicers. No son el invento del siglo, cada cierto tiempo reaparecen con nomenclatura diferente. Esta temporada, por obra y gracia del marketing,  le toca nombre de origen anglosajón, que claro vende mucho más.

Sea como sea, la finalidad de estas es la misma: limpiar el organismo con zumos de verduras y frutas durante un tiempo, que puede oscilar entre una semana y un mes, para bajar de peso. Al final estarás más delgada, tu piel estará más suave y luminosa, tu pelo estará más radiante y tu sensación de bienestar será absoluta. ¿Batidos con superpoderes? ¡No! no hay milagros que valgan y lo que nadie te dice es que este tipo de dietas entrañan riesgos para tu salud y que los resultados suelen ser temporales.

Batidos para adelgazar

Dietas detox: mucho ruido y pocas nueces

Cada cierto tiempo nuestro organismo pide un descanso y necesita expulsar todas las toxinas acumuladas, como un borrón y cuenta nueva. En torno a esta premisa gira la idea de este tipo de dietas: mantenerse una temporada a base de licuado de frutas y verduras y mucho líquido para vaciar el aparato digestivo. ¿Efectivas? Inicialmente sí, pues en el momento en el que privas a tu cuerpo de los nutrientes y la aportación calórica necesaria la pérdida de peso es visible, pero cuando retomas tu alimentación normal vuelves a recuperar el peso inicial o incluso doblarlo, lo que conocemos como “efecto rebote”.

Lo que nadie dice es que esta moda de los zumos verdes no tiene ninguna base científica y que a largo plazo acaban teniendo consecuencias para nuestro organismo.

La alta cantidad de fruta que tienen este tipo de batidos hace que la ingesta de azúcar sea mucho mayor. Esta no es digerida, ni absorbida, ni metabolizada por el organismo, por lo que se transforma directamente en grasa, justo lo contrario de lo que se persigue en una dieta de adelgazamiento.

Sin olvidarnos del hecho de que son hipocalóricas, aportan menos de la mitad de las calorías que nuestro organismo necesita para funcionar con normalidad, y restringidas, pues renuncian a los alimentos de origen animal que son fuente de proteínas y nutrientes totalmente necesarios. En consecuencia, los juicers se exponen a sufrir efectos secundarios como cansancio, mareos, náuseas y pérdida de masa muscular.

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