Una tienda de ropa sostenible llamada 198

En pleno barrio de Malasaña, al calor de la gentrificación, resiste cual aldea gala una tienda de ropa sostenible. Ubicada en la calle Palma 76, encontramos el contrapunto a los alquileres millonarios que han decidido convertir el centro de la capital en un queso gruyer de colecciones nuevas cada quince días. No son los únicos y no están solos. Una tribu de comerciantes de barrio resisten en el irreductible barrio de Conde Duque.

¿El secreto? Producen bajo demanda. Fabrican prendas inmortales que garanticen recuperar la inversión en el corto plazo. Donan una prenda por cada venta y han lanzado una campaña en 2017 por la que colaboran con hasta cinco ONGs. Intentan crear una marca inmortal que defienda, bajo el icono del medio laurel, una primavera del sector textil.

eduardo garrido 198

Quedo con Eduardo Garrido, uno de los fundadores de la marca, en un paraje al que yo no habría acudido jamás. La cafetería del estadio del Rayo Vallecano. Tras perderme varias veces en una heladora noche le veo apoyado junto a la pared de un gimnasio. Le recojo para que me guíe hasta el emblemático Estadio de Vallecas.

Tras conversar con él, la servilleta bajo mis dedos acumula dibujos sin ningún tipo de sentido pero mi moral está por las nubes. Ahí van algunas conclusiones de aquel encuentro de Invierno.

Mucho más que una tienda de ropa sostenible

Se hacen llamar 198, como les gusta farolear, la tienda de ropa para los que quieren un cambio. ¿Un cambio hacia dónde? Según  Eduardo utilizan el sector textil como campo de juego. Vienen de la consultoría y son algo parecido a yuppies de izquierdas con una start-up de moda comprometida socialmente.

Buscan trasladar a España la producción del 100% de sus prendas (actualmente ronda el 90%) y les cuesta encontrar proveedores para ser competitivos. Si quieres montar un taller y necesitas pedidos para empezar están interesados en escuchar propuestas.

Azote del sector

Fabrican en España o en la comunidad europea en sitios certificados por la Fair Wear Foundation. Que garantiza que los empleados que hacen la ropa tienen salarios dignos y jornadas compatibles con su vida.

Dice Eduardo que tras pasar una época en la que sus productos tenían un fuerte componente político, actualmente han decidido dar la batalla contra el fútbol modernoes un posicionamiento a corto, pensamos que es un elemento urgente en el que teníamos que tomar parte. El fútbol con valores – explica.

La marca se convirtió hace unos años en el distribuidor oficial del St. Pauli en España, equipo este (y afición) conocido por su compromiso con la comunidad y de la que en su tienda de malasaña se pueden encontrar equipaciones deportivas, bufandas, calzoncillos, tazas y hasta tostadoras.

Recientemente han sido noticia por ganar un juicio tras una denuncia por plagio del Real Madrid que sirve para liberar un producto que estaba censurado porque había sido denunciado por plagio. Ya se puede comprar la camiseta republicana del Madrid C.F.

Un público muy heterogéneo

Su público ha evolucionado en los últimos años, atrae militantes de la clase trabajadora por parte del vestuario de algunos líderes de izquierda. Pero también triunfa entre seguidores de bandas como La Raíz (su camiseta es ya un éxito de ventas) y otros músicos con los que la marca hace tiradas limitadas. Como Fermín Muguruza, Eme DJ o los madrileños Söber.

tienda de ropa sostenible

Los hipsters asisten a una nueva tienda de ropa sostenible, más allá de Noviciado. Donde cruzar sus barbas y miradas con aficionados rayistas, nietos de republicanos exiliados, políticos y tipos de muy diferente pelaje. El público femenino cuenta con una línea de vestidos sostenibles, camisetas reivindicativas, calzado y chaquetas. Confeccionan en materiales como el Tencel. Entre sus prendas icono están la sudadera de boxeador o la chaqueta harrington, con su inconfundible forro interior en tartán.

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