Cero dramas con Max Oliva en los cursos de Google Actívate

No es habitual que la suerte toque a tu puerta. Menos aún en dos ocasiones. Pero a mí me ha pasado con los cursos de Google Actívate. La primera de las veces que asistí, allá por 2014, estaba en paro, muy en paro, perdido como un provinciano más en Madrid.

Me apunté al curso de marketing digital que se desarrolló en la Facultad de Informática de la Universidad Complutense y recuperé el espíritu que me había llevado a estudiar publicidad. Además de conocer a un buen número de profesionales. Con alguno de ellos trabajé más tarde.

Parece que fue ayer.


Un nuevo curso presencial de Google Actívate

La vida quiso sorprenderme de nuevo con una newsletter de esas que sirven para algo. Lo que sea. Anunciaba el lanzamiento de nuevos cursos presenciales de Google Actívate. Esta vez en la Facultad de Educación de la Complutense y enfocada emprendimiento. Acaba de hacerme autónomo y estaba en ese punto entre quemar hacienda (entiéndase de forma figurada) o tirarme por un barranco. Opté por apuntarme a lo que proponía el mail como una huída hacia delante.

Al igual que la primera vez, he recuperado parte de lo que algún día dejé perdido en cualquier puesto de trabajo. Max, y todos los facilitadores, han conseguido despertar mis neuronas. Deben sentirse muy satisfechos del trabajo realizado, hablo por mi y en extensión por el equipo 6, los de la bicicleta. Pero seguro que los demás grupos coincidirán conmigo.

Conocer a Max Oliva

El líder de la tribuna y orador principal durante los 3 días soltó algo de John Coltrane que captó mi atención. Es Max Oliva, uno de los socios fundadores de TEAMLABS, empresa que colabora con Google y ofrece sus propios grados de formación en metodología LEINN, así como un postgrado titulado “Master Yourself”

Lleva gafas de pasta y el pelo lacio. Estatura media y complexión que a él le gustaría definir como atlética. De sus palabras se extrae una mezcla entre humildad y compromiso que se contagia. Es un tipo retador. Y le funciona.

Max empezó tan fuerte que me costó seguirle el ritmo. Me recuperé del susto para contarles a 15 personas mediante post-it cuáles eran mis pasiones. De ahí pasamos a los problemas y después a las tendencias. Todo para configurar un mapa de colores con las principales keywords de los allí presentes. Lo que ya conocíamos como equipo 6.

 

Trabajar con personas desconocidas

La mayoría eran desarrolladores o programadores de muy diferente pelaje, las damas buscaban emprender en campos tan diversos como la psicología, el turismo o la sanidad. Había uno de Las Rozas, que siempre tenía papel y un tipo que decía ser de Extremadura. También había uno que quería montar una línea de ropa deportiva y otro tipo sonriente que luego sería el ideólogo del nombre del nuestro proyecto. Frente a todos ellos y totalmente expuesto, un redactor de contenido.

Rotas las primeras impresiones y destapado hasta lo más profundo de cada uno, iniciamos una extraña peregrinación preguntando a los transeúntes su opinión acerca del ciclismo urbano y cómo reducir los accidentes con bicicletas. Las respuestas son tan disparatadas que me siento ridículo en varias ocasiones. ¿Quién es esta gente? ¿Por qué hago el idiota de esta manera? El responsable de mi vergüenza tiene nombre y apellidos, es Max Oliva, tiene ese no sé qué que te atrapa en una espiral creadora. Una espiral que te permite ver quién eres y cómo son los demás. Junto con Gala, Lara, Saúl y Pepe (los facilitadores) construimos en muy poco tiempo un entorno completamente enfocado en la creación entre más de 200 personas. Eso no se vive todos los días y menos gratis.

 

Appedalear.com

Max nos obligó a hacer el ridículo unas 3 veces más. “Cero dramas” Fue su frase más repetida. Para a continuación sugerir algún tipo de dinámica que, sin apenas darnos cuenta, estaba convergiendo en una aplicación para ciclistas urbanos.

El nombre era lo mejor de todo, Appedalear.com

Lo relevante es que el grupo de los arriba mencionados compartimos tres días de ideas entre aquellos sillones, un patio carcelario lleno de pintadas feministas, baños unisex y una cafetería que iba sobrada de encanto. Platos combinados en un letrero luminoso y precios que rara vez superaban los 5€ por un menú completo.

El espacio importa y en Google lo saben. No hay nada más propicio al desarrollo cognitivo que una facultad pública.

Google Actívate

En conclusión;

Emprender es una cuestión de enfoque en usuario, solución de problemas, gestión de equipo, controlar las oportunidades y verlo todo de forma global. Así lo entendí yo de las palabras de Max y también de Enrique, que presentó su proyecto de fertilizante sostenible elaborado a través de humus de lombriz.

Lo definen como una montaña rusa en la que aguantar se convierte en el reto, pero también en la gasolina.

Os recomiendo pasaros por la web de Google Actívate y apuntaros a los cursos que se realicen en vuestra provincia. Son totalmente inspiradores y se aprenden buenas herramientas.

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