Carretera morada. Viaje a los campos de lavanda de Brihuega

Los campos de lavanda de Brihuega han inspirado infinidad de historias. Las crónicas de Ernest Hemingway son un ejemplo. El escritor pasó por aquí en 1937 y cubrió algunas de las batallas más épicas de la contienda civil. Sumérgete con esta guía de viaje por carretera en una alfombra violeta con un perfume inconfundible.

Carretera Morada

En su célebre “Batalla de Guadalajara” publicada en el diario americano The New Republic en 1937, Ernest Hemingway narró los 4 días que pasó entre tiros y trincheras en los terrenos de Brihuega y alrededores.

Resulta fácil imaginar al autor preguntando por las rutas a los locales, probando torreznos y migas en las tabernas o limpiando su ropa en cualquier río mientras se sucedían los ataques. Guadalajara es un salvaje oeste donde la carretera es el germen de toda la convivencia.

Esta provincia, tan desconocida como auténtica, guarda rincones de indudable valor natural y paisajístico. Sus habitantes gozan de  7 zonas de baño naturales a las orillas de sus ríos o pantanos donde se agrupan las aldeas y donde el tiempo, si pasa, es que pasa algo.

Las carreteras de Guadalajara

La región está atravesada por la A2, que pasa por la capital y sigue hacia el Noreste dirección a Sigüenza y Zaragoza. También son vías primarias las nacionales N-320 (que cruza la provincia en horizontal) y N-204 (que rodea el perímetro). De estas últimas salen numerosas comarcales para tejer una red con la que dar soporte a todos los pueblos de la zona.

La superficie de Gudalajara supera los 230 km 2 y su población apenas sobrepasa los 255 mil habitantes. Lo que le sitúa en un ratio de 21 habitantes por kilómetro cuadrado.

Varias rutas por la zona

Dirección Noroeste se puede pasar por Hita y Jadraque en dirección a la comarca de las Serranías, donde acabar la jornada dándose un chapuzón a orillas del pantano de Pálmaces. La comarca de la Alcarria engloba tanto la zona centro como sur, aquí se encuentran los pueblos donde nace la miel y por cuyas carreteras encontrarás espontáneos monasterios abandonados. Un poco más arriba, hacia el Este, se accede a las aldeas del enigmático Señorío de Molina.

En este artículo optaremos por la alternativa que a Hemingway le hubiese gustado. Una escapada por carretera a los campos de lavanda de Brihuega. Para terminar dirección suroeste a orillas del mítico embalse de Entrepeñas.

La duración por carretera saliendo y llegando de Guadalajara es de 1 hora y 45 minutos.

Los campos de lavanda de Brihuega

Para acceder a Brihuega lo mejor es seguir la A2 desde Guadalajara capital hasta incorporarse a la CM-2011 en la salida 73, a la altura de Torija.

Esta carretera nos llevará directamente a la localidad de Brihuega. Una vez allí tendremos que atravesar el pueblo y subir el valle hasta incorporarnos a la CM-2005 para, esta vez sí, sumergirnos en una alfombra de color violeta con un perfume inconfundible.

El color, el olor y el zumbido incesante de las abejas, nos harán saber que hemos llegado a los campos de lavanda de Brihuega.

Rutas por carretera de Temperance Writers.

A lo largo de la vía existen algunos parkings improvisados donde hacer una parada y salir a disfrutar en persona de esta estampa única.

Se puede comer algo en la propia localidad y pasar por uno de los atractivos más carismáticos de la región, el Museo de Miniaturas del profesor Max, ubicado en el convento de San José de la propia localidad.

Seguir Rumbo al Suroeste

Desde Brihuega podemos unirnos de nuevo a la ruta sur a través de la CM-2005 y cogiendo la GU-902 a la altura de Nueva Vjramandala para subir un valle. Al final de la sinuosa (pero con vistas interesantes) carretera comarcal, nos uniremos a la CM-2013 dirección Buendía y seguiremos hasta el desvío de la N-320 que nos dejará a orillas del embalse de Entrepeñas.

Este lugar de baño, antaño parte de la conocida como “Playa de Madrid” es hoy un entorno tranquilo y natural donde se percibe que cierta decadencia se ha quedado para siempre. Sus recovecos y playas improvisadas son perfectas para tirarse a leer un buen libro mientras atardece en el centro de la península. El lugar idóneo para soltar tu vehículo y remojar el calor de la carretera.

Para volver la mejor forma es incorporarse a la N-320 y dejarse llevar por localidades alcarreñas hasta que asomen los primeros edificios de Valdeluz, señal inequívoca que estaremos llegando a la capital.

Antes de viajara a los campos de lavanda de Brihuega.

  • Recuerda que la lavanda es una industria local y que tu impacto debe ser el mínimo posible para evitar dañar el producto o el ecosistema.
  • Hay multitud de opciones para comer a los pies de la carretera, tanto en los pueblos, como en los cruces o ríos. ¡Aprovéchalos!
  • Y como siempre, cuidado en la carretera.