Guía de viaje en carretera – Nacional 634, la ruta del norte.

Algo tiene el norte. La personalidad de los lugareños, la meteorología tan variable o los colores que adornan su entorno, donde el verde es más verde y el azul es más azul. Acompáñanos con esta guía por carretera a través de la N-634. Una vía nacional que discurre paralela al mar desde Guipúzcoa hasta Santiago de Compostela.

La ruta del Norte

Empecemos por conocer la N-634

Completa, esta ruta recorre 730 kilómetros. Gran parte de su trazado discurre paralelo a la línea de costa lo que la convierte en una carretera con unas vistas increíbles pero abundantes curvas. Vaya por delante que viajar por carretera debe tomarse con mucho respeto, si vas por la N-634 todavía más. 

Viajamos desde Bilbao hasta Cangas de Onís, la comida está servida.

Rutas de carretera de Temperance Writers
chica viajando por carretera

Bilbao, preparando el hígado.

A Bilbao se llega a través de la A1 o la A8.

Hacemos el hamaiketako (almuerzo en euskera) en la calle Egaña. Un rincón homenaje a la gastronomía sencilla donde predominan los establecimientos de pollos asados. Tomamos algo rápido con nuestra compañía local para ponernos al día y huele tan bien que empezamos a notar hambre ¿Estamos en Bilbao no? Cruzando la plaza Campuzano llegamos a la primera parada de nuestro viaje, el Gure Kabi. 

Los entrantes nos desbordan. Para ese momento nos hemos bajado dos botellas de Txakoli y los calores anuncian la llegada de los segundos. Entrecot, solomillo de ternera, bacalao al pil pil y chipirones en su tinta. Elegimos variado y pedimos la tercera botella del refrescante vino autóctono. Para terminar, un surtido de tartas decora el centro de la mesa mientras los comensales tratamos de hacer hueco. Definitivamente, estamos en Bilbao.

La ciudad está de fiesta. Suena música en la calle y Marijaia (muñeco de una mujer icono de la semana grande) aparece y desaparece por la ciudad. Si no habéis ido a la Aste Nagusia os lo recomiendo, es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y un ejemplo de compromiso popular. 

El kalimotxo es la bebida estrella durante la semana grande. Disfrutamos tres variedades de este brebaje en otras tantas barras y nos vamos a descansar. Mañana sigue nuestra ruta.

Cantabria, oasis marinero.

Abandonamos Bizkaia por la margen izquierda del río Nervión, por donde discurre la N-634. Nos desviamos un segundo para disfrutar de Zierbena, un pueblo pesquero escondido a las faldas de la comarca minera. Allí, en el Restaurante El Marinero, nos dejamos cuidar con dos nécoras a la parrilla. Recomendable que echéis un vistazo al resto de la carta. Buenos precios. Por la carretera vas a encontrar principalmente lugareños y ciclistas. Cuidado con los ciclistas. 

Nos reincorporamos a la N-634 y entramos en tierras cántabras. Pasamos por la localidad de Islares y recorremos varios kilómetros rodeando la ensenada de Oriñón para disfrutar las vistas desde la punta de Sonabia. Simplemente increíbles. El acceso es atravesando el pueblo y hay una calle muy estrecha en la que sólo cabe un coche. Si lo dejas fuera del pueblo, mejor.

Nacional 634 por Cantabria

Anchoas de Santoña

Volvemos a la nacional cruzando varias localidades, ríos, puti clubs y casas de indianos para llegar a la próxima parada. Un lugar donde las anchoas cobran un especial protagonismo, Santoña.

En el puerto se encuentra un restaurante de pescado de primer nivel, el Asador Casa Emilia. Gente joven y espabilada despachando un comedor de largas mesas en las que adolescentes del pueblo, trabajadores de la zona y turistas llegados de todas partes compartimos nuestra pasión por la comida. Probamos un poco de todo, langostinos, anchoas, navajas, ensalada de ventresca, mejillones y pimientos del piquillo rellenos. Cada cosa superaba la otra. Acompañamos la comida con un par de tercios de cerveza.

Tras el café nos pasamos por la plaza de toros donde nos encontramos al amable hombre que cuida el lugar. Pregúntale los secretos y leyendas, todavía queda gente apasionante.

Decidimos pasar la noche en Cantabria y visitar más sitios de la N-634 al día siguiente. Reservamos plaza en el camping de Suances. Muy barato pero de instalaciones sencillas, por no decir escasas. Muy educados en el trato, eso sí. Importante que sepáis que a partir de las 12 de la noche hasta las 7 de la mañana no se puede meter el coche en las instalaciones. Os recomiendo revisar otros lugares más enfocados a gente que viaja por carretera. Hay abundantes moteles y albergues de peregrinos en la misma nacional por lo que no os costará encontrar un buen lugar. Los camping de Comillas y San Vicente de la Barquera tenían buena pinta. 

Segunda jornada con tiempo variable

A la mañana siguiente visitamos el faro de Suances y los aledaños bajo una intermitente lluvia. El norte es así, el tiempo es parte del encanto. Dejamos a cada lado del faro las diferentes playas de la localidad conocidas como La Concha y Los Locos.

Para llegar a nuestro próximo destino, Santander, nos incorporamos a la A-67. Para aparcar, mejor por la zona del puerto, aunque hay estacionamiento regulado está menos saturado. Caminando un poco podrás pasarte por la oficina de turismo de la calle jardines de Pereda, donde unas alegres y profesionales agentes satisfacen nuestro frikismo por los mapas.

La bahía de Santander

Santander es impresionante. Un poco pijo, quizás, pero impresionante. Nos deslizamos entre palacios de indianos y orihundos, olemos el mar y topamos en nuestro camino con la estatua de José del Rio Sainz, conocido como Pick o el poeta del mar. Un santanderino que fue elegido miembro de honor del Ateneo de la ciudad en 1925. Uno de esos hombres que fumaba en pipa. Cerca tenéis la Real Sociedad de Tenis de la Magdalena y la conocida como playa del dromedario.

En nuestro paseo hemos tomado un par de buenos pinchos en La Bocana. También pasamos por la tienda gastronómica de la plaza para hacernos con una cerveza artesana marca La Cierva, cogemos unas tejas de hojaldre que levantan nuestra dopamina. Ya estamos preparados para afrontar lo que queda de jornada.

Cóbreces y Comillas

Volvemos a la N-634 dejando atrás Torrelavega y Cabezón de la Sal. Como por arte de magia, una iglesia neogótica pintada de color rojo nos saluda entre montañas. Estamos en la localidad de Cóbreces, un diminuto pueblo de carretera con dos atractivos de nivel, la iglesia de San Pedro y la abadía trapense de Santa María de Viaceli. Uno de los monjes, que nos adivina perdidos, se ofrece a contarnos las diferentes aventuras del lugar. Al parecer, si lo pides con tiempo puedes pasar la noche en el edificio, eso sí… mucho silencio. Os dejo unas fotos del lugar.

Volvemos a la N-634 hasta nuestra siguiente parada, Comillas, puerto pesquero conocido entre otras cosas por aparecer en la película Primos (Daniel Sánchez Arévalo, 2011). Os recomiendo visitar el cementerio, ubicado en una de las colinas frente a la costa y que complementa el misterio del lugar con unas vistas que quitan el aliento. A la salida podéis ir caminando hasta la Punta de la Moira, desde donde podréis disfrutar el atardecer. Por la noche caminamos hasta una tasca de esas que merecen la pena, lo supe desde que vi dentro el escudo del Athletic de Bilbao. Unos aguerridos taberneros nos ofrecieron conversación, bebida y comida en la taberna del muelle. Bígaros, gambas a la plancha, rabas y pulpo. Precios económicos y terraza que huele a red y madera con sal. Yo ya no sé ni donde estoy, menos mal que no conduzco.

La última jornada nos devuelve a la nacional, pasamos primero por San Vicente de la Barquera, pueblo natal del conocido cantante David Bustamante y parada obligada para peregrinos. Especial mención merecen las vistas desde la iglesia románica situada en lo alto del pueblo.

Bienvenidos a Llanes.

Es el momento de adentrarse en Asturias y el entorno vuelve a cambiar la paleta. Los azules cobran fuerza y los verdes suben mucho, hasta por encima de las nubes que juegan con el sol. Atravesamos Llanes donde la N-634 desaparece y nos obliga a serpentear por comarcales. Subimos un puerto cercano para llegar a nuestro último refugio, una casa rural conocida como La Montaña Mágica.

El acceso es tan complicado como asombroso. No aceleres demasiado… encontrarás vacas, un puente romano y campesinos. La Montaña Mágica es un refugio natural con varias casas de aldea reformadas al detalle (algunas habitaciones cuentan con bañera de hidromasaje)  comida casera y un trato cercano y amable. Si das un paseo por las inmediaciones del lugar encontrarás ovejas, caballos y otros animales salvajes pastando libremente a la sombra de los montes que rodean el valle. Un retiro perfecto para la última noche de vuestro viaje por carretera, aparcamiento incluido en precio. 

Una vez instalados salimos de nuevo hacia Llanes. Junto al puerto, en el Restaurante La Marina nos hacemos especialistas en zamburiñas y percebes, todo regado con nuestra primera botella de sidra. Aprovechamos para revisar los mapas que nos han dado en Santander y organizar nuestro último día. Previamente hemos visitado la localidad pasando por el faro y los cubos de la memoria, estampas inmortales de esta localidad pesquera.

Destino Reconquista, Cangas de Onís.

A la mañana siguiente ponemos rumbo a nuestras dos últimas paradas de la N-634. Seguimos por comarcales entre los picos de Europa para adentrarnos hasta Covadonga. Según cuenta la leyenda fue aquí donde Pelayo espantó con 300 soldados a un ejército de 180,000 “moros” gracias a ocupar posiciones estratégicas, dando así comienzo a la reconquista. Ya sabéis que las historias las cuentan los vencedores, en cualquier caso es bonito de visitar. Hay una pequeña ermita dentro de una cueva y el lugar parece una estampa del señor de los anillos. Tenéis varios parking gratuitos en la carretera que lleva hasta Covadonga. Empezamos a pensar en cachopo.

Así es, la última y tengo que decir, más deseada parada del viaje la realizamos a orillas del Sella en la localidad de Cangas de Onís. Que fuera capital tras la reconquista del reino Astur y actualmente capital del buen cachopo. Lo podrás comprobar en La Sifonería, en pleno centro urbano de la localidad. Probad también las croquetas de cabrales caseras y regadlo con sidra local, siempre que no seáis quien conduzca, claro 😉

Cachopo con sidra en La Sifonería
Cachopo con sidra en La Sifonería

Salimos de las comarcales desde Cangas de Onís y nos volvemos a unir a la Autovía para iniciar el camino de vuelta.

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